El Che de los Niños


La vida de los hombres, para Casto Solano Marroyo, está marcada por símbolos o signos, y los primeros influyen de forma directa en los segundos. Tal vez por ello la ensarta de esculturas pequeñitas que nacen desde esa figura inamovible, ese hombre de hombres, ese “Che de los niños” que ampara y guía la ciudad de Santa Clara.

Cuenta la profe Eneida López, que el primer símbolo que puso el escultor fue “el de la estrella en la cabeza.”

“Casto –le dice la historiadora, como quien le explica a un niño porqué lloran las montañas- usted le puso una estrella en la boina que el Che lleva.”

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